2016: un período para el reacomodamiento

0
270

Se espera un primer semestre con inflación y salarios debilitados, y una segunda mitad del año con recuperación económica, del crédito y de la inversión. Las proyecciones oscilan entre la caída del uno por ciento y el crecimiento del uno o dos por ciento.

Suple-Negocios_27122015_PAG

Por Diego Dávila

Las decisiones que tomó el gabinete económico de Mauricio Macri al cierre de 2015 dejaron varios elementos para definir lo que se viene el año próximo, pero que no terminan de despejar todas las dudas.

El año termina con una inflación anual que al 10 de diciembre era del 25,5 por ciento, según la organización Inflación Verdadera, y de 14,4 por ciento, según el último registro del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Pero los datos finales estarán por encima de esa cifra, dado el brinco que dieron los precios con la reciente devaluación.

Precisamente, el salto del dólar a 13,30 pesos tras el levantamiento del cepo implica que en los últimos 12 meses la moneda norteamericana aumentó casi 57 por ciento (en el mismo período Brasil devaluó casi 50 por ciento) y el poder de compra del peso bajó 36,3 por ciento, según datos del Banco Central.

Se suman las cuentas públicas en rojo. El mayor gasto público al final del gobierno de Cristina Fernández y la eliminación de las retenciones a las exportaciones (menos a la soja) en esta nueva etapa, hicieron que el resultado financiero nacional terminara en un resultado negativo de casi 104 mil millones de pesos, según el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba (CPCE).

La actividad manufacturera nacional acumuló en los primeros 10 meses del año una baja del 0,7 por ciento comparados con el mismo período de 2014, según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU). Pero las buenas performances del campo y la construcción ayudaron a que el conjunto de la economía termine 2015 con signo positivo: el Índice General de Actividad de la consultora Orlando Ferreres y Asociados en el lapso enero-octubre acumula un alza de 1,4 por ciento. ¿Qué puede pasar con la economía el año próximo en función de las últimas decisiones y las ideas que viene adelantando el Gobierno nacional?

Año irregular

“Habrá dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, el clima de mayor confianza y una mejor relación con el mundo podrían desencadenar un fuerte proceso inversor; el acceso al financiamiento internacional, el mejor tipo de cambio para la exportación, la inversión externa directa y la inversión interna empujarán positivamente el nivel de actividad. Pero por otra parte estará el efecto de la devaluación y una mayor tasa de inflación inicial que afectarán el poder adquisitivo de la población y el consumo”, explica Marcelo Capello, presidente del Ieral, para quien la economía crecería en 2016 entre uno y dos por ciento.

Por su parte, Juan Pablo Paladino, jefe de Investigaciones de Ecolatina, dividió 2016 en dos etapas claramente diferenciadas. “La primera mitad del año será de corrección, de coordinación entre precios y salarios; el tipo de cambio con el dólar aumentó 40 por ciento, pero para que mejore la competitividad, los precios y salarios tendrán que ubicarse un nivel más bajo y eso puede tener impacto negativo en el consumo. Proyectamos una caída anual de la economía de un punto porcentual, con un primer semestre de acomodación, pero con repunte en el segundo semestre, que no alcanza a compensar”, proyecta.

Esta reactivación esperada por Paladino para el segundo semestre de 2016 se dará como resultado de la recuperación del crédito internacional, gracias a la negociación con los holdouts que, junto a una mejora en la confianza, reactivarían la inversión privada.

La gran incógnita es qué sucederá con la inflación. Alfredo Schclarek Curuchet, director académico del Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes), dedicada a relevar precios de las canastas familiares, menciona que será clave el éxito que tenga el Gobierno en frenar la espiral inflacionaria, acentuada por la devaluación, el aumento de costos y precios y las mayores presiones salariales.

“El Pacto Social tiene un rol central; requiere de que se pongan de acuerdo los gremios, las grandes empresas y el Estado. Ahora, la inflación es inercial, hay que lograr una tasa más baja con el menor costo social posible, y eso se logra poniéndose de acuerdo todos para bajar gradualmente”, señala.

Para el economista cordobés, si Macri tiene éxito, la inflación se podrá bajar cinco puntos por año y llegar al final de su gobierno con un nivel inflacionario de un dígito.

En torno de la situación de las cuentas públicas, el presidente del CPCE, José Simonella, opina: “A partir de enero, el Gobierno debería delinear algunas medidas fiscales que reduzcan el déficit. No va a ser posible eliminar el rojo el año próximo; es muy probable que se financie con endeudamiento para reducir la emisión y la inflación. El ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay fue claro al decir que defenderán el valor del peso y eso implica, en el corto plazo, tasas de interés altas para que la gente se vea atraída por los pesos”.