Banfield, un campeón que se armó en base al «descarte»

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El técnico Matías Almeyda ideó un equipo con jugadores que no tenían lugar en otros clubes y lo completó con juveniles. Tuvo fragmentos de alto nivel de fútbol, consiguió el ascenso a Primera cuatro fechas antes y el título con una jornada de anticipación

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Desde la quinta fecha del certamen del Nacional B el «Taladro» se colocó en los puestos de ascenso, en la undécima agarró la punta y solo la cedió en cuatro fechas en que quedó como escolta de Defensa y Justicia, con la potencia de sus delanteros, un conjunto sólido y con buen juego se quedó con el campeonato.

Matías Almeyda fue el técnico elegido por los dirigentes para conseguir el objetivo de volver a Primera División. Tras su paso por River, el «Pelado» armó un equipo sin grandes figuras pero con jugadores que no tenía lugar en otro equipo para conseguir el ascenso cuatro fechas antes y el título con una jornada de anticipación.

El primero en sumarse fue Nicolás Domingo, que venía de un paso por Deportivo Cuenca, decidió romper su contrato en Ecuador y regresó a River, donde quedó libre y fue a Banfield. En el elenco del Sur, jugó 37 con, anotó dos goles y fue un baluarte fundamental en el medio campo.

Luego se fueron sumando otros futbolistas con situaciones similares. Enrique Bologna regresó al club desde Peñarol de Uruguay y disputó jugó 29 encuentros en el arco hasta que sufrió la rotura del tendón rotuliano de su rodilla derecha y su lugar lo tomó Gaspar Servio, un juvenil que llegó a préstamo de River, completó el campeonato y en su debut atajó dos penales.

 

 

En la defensa, sumó a Nicolás Bianchi Arce que regresó a Argentina desde Pescara de Italia donde no tenía demasiada participación. Jugó 38 y convirtió dos goles. José Devaca quedó libre en Rubio Ñu de Paraguay y disputó cinco encuentros.

Almeyda completó la última línea con jugadores del club. Nicolás Tagliafico retornó de un préstamo de Murcia de España y jugó 31 partidos. Favio Segovia (4 presencias), Fabián Noguera (36, tres goles), Gonzalo Bettini (11) y Gustavo Toledo (33, un tanto), fueron los otros futbolistas que formaron parte del éxito de Banfield.

En la mitad de la cancha, además de Domingo, sumó a Nicolás Bertolo, que llegó de Cruz Azul y disputó 37 partidos con cuatro goles; Juan Cazares, vino de Barcelona de Ecuador donde estaba a préstamo de River, jugó 36 encuentros con cuatro goles; y Walter Erviti (figura en el título de 2009) que tras un paso por Atlante se incorporó en la mitad de la temporada. Los tres fueron el grupo creativo del «Taladro».

Los juveniles Diego Fariña (dos presencias), Juan García (3), Nahuel Yery (32 partidos, un gol), Iván Rossi (2), Enzo Trinidad (1), Enzo Trinidad (1) y Joathan Requena (21, un gol), completaron el medio campo. También aportaron Lihué Prichoda (dos gritos en 18 participaciones) y Omar Zarif (10), quien estaban en el plantel desde 2012.

En el ataque Almeyda apostó por Santiago Salcedo, un experimentado delantero que tras varias idas y vueltas llegó a préstamo desde Cerro Porteño y fue uno de los goleadores con 16 tantos en 38 encuentros.

Además, sumó a Ricardo Noir, que había estado cedido la temporada anterior en el club del Sur pero tuvo que regresar a Boca, de donde se desvinculó y volvió al «Taladro». Estuvo en 31 fechas y anotó 10 goles.

Pero la principal estrella de la temporada en Banfield fue Andrés Chávez, una de las últimas grandes apariciones de la institución, que en este certamen se terminó de consolidar y pagó en la red la confianza. Hizo 16 goles en 34 duelos.

Desde las inferiores también aportaron: Emiliano Terzaghi, otra de las apuestas del DT (20 jugos, tres tantos), Leandro Chetti (6) y Mauricio Asenjo (3).

Sin grandes figuras, con un grupo de jugadores jóvenes apuntalados por la una columna vertebral de experiencia (Bologna, Bianchi Arce, Domingo, Bertolo, Erviti y Salcedo), fue el mejor elenco de la B Nacional.