El análisis del triunfo de Talleres ante Central: el primer gol destrabó todo

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Talleres jugó bien en el segundo tiempo y justificó la diferencia (Foto: Sergio Cejas).

Bullía el Kempes. Segundos antes, el “Sapito” Encina había puesto el 2 a 0.Había olas de alegría en la inmensa olla de cemento. Sin embargo, a Talleresle había costado bastante despegarse en el marcador, para hacerlo finalmente cómodo.

A saber: tuvo un comienzo muy bueno, con Ramis y Chaves generando peligro en la derecha, con buenas intenciones de Solis y Reynoso, pero que casi nunca prosperaban; Strahman colaboraba con esfuerzo y lucidez en cada encuentro por derecha e izquierda, en tanto Jerez Silva y Burgos trataban de aportar juego y de contener las réplicas santiagueñas.

Esa imagen duró 15 minutos. Luego el traslado se enturbió y la salida desde el fondo quedó en los pies de Quintana y Olivera. Resultado: pases laterales entre ellos y salidas previsibles, neutralizadas por la atenta acción defensiva del adversario.

Con esa actitud, liderados por Diego García, los hombres de Central Córdoba empezaron a preocupar a Caranta. El llamado de atención más sonoro fue el golpe en el travesaño de la pelota enviada por el mismo García, tras disparar un furibundo tiro libre. En la foto, Caranta lucía resignado.

El regreso a la cancha ocurrió con los mismos hombres. Paradójico: de tanto ir y venir de un costado a otro, el primer toque entre Quintana y Olivera ya incitaba al fastidio.

Sin embargo, el ex Colón metió un pase largo, previsible, bien directo, y ante la ausencia de atención de la defensa, Ramis recibió sin obstáculos, se dio vuelta, encaró hacia Calviño y lo venció.

Partido destrabado. Invitación al tú a tú, al golpe por golpe, al ataque y al contragolpe. Sucedió a medias.

Central Córdoba, con uno menos por la expulsión de Vera Oviedo, se quedó sin combustible. Ya no llegó. Ya no preocupó.

Sin embargo, el telón tardó en caer. Ingresó Encina, y como en San Luis, relumbrones de fútbol volvieron a verse. “El Sapito” concluyó la obra colectiva con un derechazo. El cierre fue a puro festejo. Con mucho más por dar, sigue primero y continúa ilusionando.