El Pami aún no da cobertura, pese a intimaciones judiciales

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La obra social no responde, a pesar de haber recibido tres órdenes de pagar una cirugía a un paciente con mal de Parkinson. En otro caso, obedeció luego de una denuncia penal.

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Por Laura Leonelli Morey

Ya ni las órdenes de la Justicia son suficientes para que una obra social cumpla con inmediatez su obligación de cubrir tratamientos médicos. A pesar de las medidas cautelares concedidas por un juez federal, el Pami elude pagar la cirugía necesaria para a una persona que sufre mal de parkinson.

En realidad, se trata de dos historias muy similares de personas que sufren mal de párkinson: M. S. (77) y E. Z. (65). El camino administrativo y legal en ambos casos ha sido el mismo. Las primeras solicitudes a la obra social datan de varios meses: los pacientes presentaron por escrito (uno en julio y otro en agosto) la documental y formularios requeridos para solicitar la cobertura.

Tanto M.S como E. Z. necesitan un nuevo implante de un neuroestimulador cerebral bilateral (ver aparte). “Los pacientes que necesitan esta intervención no pueden esperar el trámite administrativo de la obra social”, indicó la abogada de los pacientes, Laura Zeheiri.

Ante el silencio de Pami, Zeheiri presentó hace meses sendos recursos de amparo ante la Justicia federal (uno en octubre y otro en noviembre), luego de pedir la cobertura también por carta documento.

El juez Ricardo Bustos Fierro concedió la medida cautelar en ambos casos, situación que fue notificada al Pami durante en enero. Así, el magistrado le otorgó a la obra social cinco días de plazo para cumplir con el ciento por ciento de la cobertura.

Es más, según la abogada, ya había antecedentes: como el neuroestimulador se debe cambiar cada cuatro años, los dos pacientes ya habían sido operados dos veces. Y la cobertura de esas intervenciones se había logrado también a partir de amparos, es decir, por orden judicial y no por voluntad espontánea de la obra social.

Pasaron los días y Pami no cumplía. Así, a pedido de los demandantes, el juzgado emite una segunda intimación durante los primeros días de febrero: ordena la cobertura en el plazo de 48 horas. Y le impone una multa (astreintes) de 500 pesos por cada día de retraso. El Pami apela la multa al alegar que la decisión se tomó durante la feria. El juzgado hace lugar al pedido, pero mantiene la orden de cobertura.

Pero la obra social, una vez más, no cumple con los plazos. El miércoles de la semana pasada, la abogada presentó un nuevo escrito para solicitar una nueva intimación.

Además, presentó el jueves pasado, en nombre de E. Z., una denuncia penal por abandono de persona al titular del Pami Córdoba, Fernando Gómez. “La actitud de la obra social pone en riesgo la vida y la salud del paciente”, justificó la abogada. Inmediatamente, el fiscal Alejandro Moyano envió a la Policía Judicial al hogar de E.Z. para constatar la gravedad de la denuncia.

Ayer hubo dos novedades. Por un lado, el Pami finalmente libró la orden de cobertura médica (cirugía) y la provisión del implante para E. Z. Hasta la empresa proveedora se comunicó con el paciente.

Pero lo de S. M. sigue sin resolverse. Ayer el juzgado emitió una nueva intimación al Pami –la tercera– para que, en 48 horas acredite el cumplimiento de la cobertura, bajo apercibimiento de pagar 500 pesos por día de incumplimiento.

La intervención

El implante. Los demandantes sufren de un avanzado mal de Parkinson. Por ello, se les prescribió el implante de un neuroestimulador cerebral bilateral. El mismo es una especie de marcapasos que se coloca debajo de la piel, a la altura del corazón, que realiza un trabajo de estimulación cerebral para así reducir los síntomas de la enfermedad.

Costos. El implante y la cirugía son imposibles de pagar para un jubilado o un pensionado. Es que el neuroestimulador tiene un costo de alrededor de 400 mil pesos y la cirugía otros 20 mil, detalló la abogada.

Salud afectada. Debido a la enfermedad, los pacientes sufren síntomas como rigidez, temblor y lentitud en los movimientos. Las consecuencias son, por ejemplo, la inexpresividad facial, el aumento de la salivación, dificultad para caminar, dificultad para comer y beber, entre otros trastornos.