Millones evaporados

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En el oeste, la Provincia inauguró dos veces un servicio de gas que no llega a nadie. Cinco millones de pesos en plantas para ocho localidades. La firma que ganó las licitaciones ya no existe.

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Por Sergio Carreras

La placa de granito dice en letras claras: “Inauguración del gasoducto Traslasierra. Primera etapa que beneficia a las localidades de Villa de las Rosas, Los Hornillos, Las Rabonas, Nono, Arroyo de los Patos, Mina Clavero y Villa Cura Brochero”.

El monolito quedó listo el 11 de junio del año pasado, cuando el gobernador José Manuel de la Sota, en compañía del entonces jefe de gabinete Oscar González y de quien era ministro de Agua y Energía, Manuel Calvo, además de los intendentes de todas las localidades, anunció que unos 60 mil habitantes del valle podrían pronto encender “sus cocinas, sus calefones y calefactores” igual que él encendía en ese momento, entre aplausos, la llama del mechero inaugural.

Hoy, ese monolito, levantado cerca del anfiteatro de Mina Clavero, es un pedazo de cemento olvidado junto a la nada: un pequeño baldío rodeado de un alambrado incompleto, donde ya debería estar construida la planta de gas encargada de llevar el combustible a cada familia de la ciudad de Mina 
Clavero.

Aunque el Gobierno provincial anunció que el gas comenzaría a llegar a los domicilios en el segundo semestre del año pasado, no hay una sola familia de las ocho localidades transerranas (a las siete anteriores, se agregó luego Las Calles) que tenga gas domiciliario.