“Otros negociaron, yo no negocio con nadie»

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Julio César Suárez pasó a pasiva o a retiro a más de 60 efectivos, incluidos dos jefes de departamentales. Aseguró que va a “limpiar” la institución “así tenga que echar 500 o 1.000 policías”. Dijo que la presencia policial en las calles hizo disminuir algunos índices delictivos.

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Por Miguel Durán y Juan Federico

Entre el 11 de septiembre y los graves sucesos del 3 y 4 de diciembre del año pasado, el gobernador José Manuel de la Sota tuvo que deshacerse de dos ministros de Seguridad y de dos jefes de Policía con sus respectivas planas mayores.

En la primera de esas fechas estalló el narcoescándalo, con la detención del director de Drogas Peligrosas y miembro de la plana mayor policial, comisario mayor Rafael Sosa.

Los episodios de diciembre, en tanto, dejaron a la capital provincial desprotegida por la huelga policial, acompañada de una ola de saqueos y cientos de comerciantes y vecinos armados para proteger sus bienes.

El 13 de septiembre se tuvieron que ir Alejo Paredes y Ramón Frías. Tres días más tarde, fueron reemplazados por Alejandra Monteoliva y César Almada, respectivamente. Pero estos no llegaron a estar tres meses en sus cargos. El 9 de diciembre, la ministra y el comisario general se tuvieron 
que ir.