Temor en empresas por paritarias arriba de 30%

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El sector privado está intranquilo, en un contexto en el que aumentan los demás costos y caen las ventas.

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El Gobierno nacional trató de instalar, a inicios del año, el 25 por ciento como referencia para las negociaciones salariales de 2016, puesto que entendía que ese sería el nivel máximo de inflación anual. Pero las empresas ya ven con preocupación que en muchos casos superará el 30 por ciento, sobre todo luego de lo que está sucediendo con la paritaria docente.

Buena parte del sector privado inició sus negociaciones salariales sectoriales plantándose sobre el 25 por ciento anual oficial, para luego plantear una negociación para los primeros seis meses, y con el plan de sentarse luego a negociar el resto de la pauta del año.

Muchos empresarios están intranquilos porque los reclamos de los sindicatos podrían irse bastante más allá del 30 por ciento debido a la escalada que registraron los precios.

Basta con ver los dos indicadores recomendados por el Indec hasta que esté listo el índice oficial de precios: en enero, la suba interanual del IPC de la Ciudad de Buenos Aires superó el 31 por ciento, mientras que el de San Luis se elevó por encima del 35 por ciento.

El mayor problema lo tienen los pequeños y medianos empresarios, que se encuentran con un combo explosivo de aumento de tarifas energéticas, caída en las ventas y, en muchos sectores, imposibilidad de trasladar a precios los mayores costos.

“Los empresarios van a plantear un 25 por ciento de aumento, pero se preparan para un 30 por ciento, desdoblado en dos partes; la primera, de un 17 por ciento. No es un escenario sencillo. La demanda de sus productos en el primer semestre del año será una y en el segundo será otra diferente”, explica Alejandro Lanzaco, gerente general de Consultores de Empresas, una agencia de recursos humanos que coloca personal en diferentes sectores de la actividad económica.

La negociación del Gobierno con los docentes, que terminó fijando aumentos salariales levemente por encima del 30 por ciento, marcó la cancha y dejó fuera de juego a muchas entidades empresarias que venían negociando con sus sindicatos un 25 por ciento.

Por ejemplo, en la actividad comercial, pese a que la paritaria se iniciaba en abril, un bono fijo de dos mil pesos en dos cuotas ya determinó una suba de 20 por ciento para el primer semestre. En septiembre, volverán a negociar el resto del año.

Horacio Busso, presidente de la Cámara de Comercio de Córdoba, asegura que se espera un menor ritmo de inflación para el segundo semestre.

De la misma manera, los frigoríficos, cuyas paritarias se inician en marzo, comenzarían ofreciendo un pago extraordinario de 2.400 pesos en cuatro cuotas quincenales, como refuerzo del acuerdo 2015.

El problema, reconocen los empresarios, es que la realidad de las empresas no se condice con las necesidades de sus trabajadores.

“A la industria frigorífica le pega muy fuerte el aumento de la energía. Además, en enero bajó el consumo seis por ciento, así que no es el mejor de los escenarios; creemos que se puede pautar un acuerdo parcial por seis meses, hay que ir viendo cómo se desarrolla la economía. El año pasado, fijamos un aumento de 32 por ciento; y ahora, tenemos que dar un refuerzo antes de que termine”, explica Daniel Urcía, director ejecutivo de la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne (Afic).

No sólo los sueldos

Igualmente preocupada está la industria metalúrgica, condicionada por la tarifa energética y el costo del transporte y la distribución, sobre todo en el caso de las autopartistas, ya que las terminales no aceptan el traslado a precios de los mayores costos.

“Estamos muy preocupados no sólo por el tema de las paritarias y la conflictividad laboral, sino también por la baja productividad de la fuerza laboral, las altas tasas de ausentismo, los costos de las ART (aseguradoras de riesgos del trabajo), el aumento de los juicios laborales, la recesión de Brasil y el riesgo de que las nuevas inversiones desembarquen en ese país por los menores costos para producir”, explica Isabel Martínez, presidenta de la Cámara de 
Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc).

Según Lanzado, el metalúrgico es el sector en el que más planchada viene la demanda laboral, que este año seguirá estancada al menos durante el primer semestre del año.

“2016 será dos años en uno: un primer semestre de ajuste y un segundo semestre de mayor movimiento. El primero, de acomodo; y el que viene, de crecimiento”, aseguró.

Comercio
Anticipo. En el sector comercial se anticipó un bono de $ 2.000 a la paritaria, en abril. Implica una suba de 20% en el primer semestre. En septiembre, volverán a negociar.