Una falla de aislación dejó fuera de servicio a otra turbina de Epec

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No descartan que el equipo haya sido dañado por un rayo. El Frente Cívico apuntó a la falta de mantenimiento.  La reparación demandará de 3 a 4 meses.

Por Redacción LAVOZ

«Descarga atmosférica”. Alrededor de esa expresión giró ayer la polémica que se desató por la salida de funcionamiento de la única turbina que estaba en uso en la central Sudoeste Francisco Bazán, de 
la Epec.

El gerente de Generación de la empresa, Gabriel Ros, apuntó a ese fenómeno para explicar por qué se produjo la falla en el equipo TG03, una máquina Fiat de turbo gas que no logró arrancar el viernes pasado, cuando personal operativo quiso ponerla en funcionamiento para su entrega de rutina de energía.

La noche anterior –contó Ros– hubo tormenta en la ciudad con actividad eléctrica. “Si bien hay dispositivos de protección y una antena que funciona como pararrayos, hay descargas que pasan por una malla. Y eso podría haber generado exceso de tensión”, indicó.

Para el vocal del Frente Cívico en el Ente Regulador de los Servicios Públicos, Juan Pablo Quinteros, ese argumento es “absolutamente invero­símil”. Y agregó: “Decir que la turbina se rompió por la acción de una descarga atmos­férica, o sea un rayo, resulta una burla”.

Aislación

Ros reconoció que, si bien no es algo común, los equipos no están totalmente exentos de sufrir una descarga externa. Aclaró que la turbina no estaba en funcionamiento cuando se produjo el daño y admitió que “las aislaciones son puntos críticos en máquinas que tienen 25 años”.

En esa línea, indicó que “el bobinado puede tener, por su antigüedad, un punto de baja aislación”. Esa habría sido, entonces, la fragilidad que dejó expuesta a la máquina.

“Por la magnitud y arco eléctrico, no sería falla del equipo”, apuntó. Al día siguiente, cuando se activó el proceso de arranque (sistema de excitación), la fase mecánica respondió, pero no la parte eléctrica.

Reparación

La turbina ya fue desarmada en sus partes centrales y se le retiró el motor de lanzamiento, por lo que ahora hay que extraer el rotor del alternador.

Ros calculó que la reparación del equipo demandará entre tres a cuatro meses. Como cobre y aislantes (con precios volátiles) son los materiales centrales que requerirá el arreglo, la empresa aún no ha podido dimensionar con exactitud el costo del trabajo.

La referencia con la que se cuenta, como piso, son los 350 mil pesos que insumió la puesta a punto de un equipo con menor capacidad que afrontó una restauración similar.

La turbina estaba entregando entre 25 y 27 megavatios al sistema, pero no era un aporte de base, ya que ingresaba según los requerimientos de la demanda.

El equipo en cuestión había sido recuperado para su funcionamiento en 1997, luego de reparaciones e incorporación de nuevas piezas. Lo mismo había pasado con la TG02 de la central Bazán, aunque en este caso se habían reutilizado las piezas originales.

Esta última volvió al taller hace un año y medio y, según Ros, se están esperando repuestos del exterior para terminar su puesta a punto. “La expectativa es que vuelva a funcionar a mediados de año”, indicó.

Mediante un comunicado, la Epec aseguró que “el servicio de distribución o transporte no está afectado por la salida de operación de esta unidad” y que “la normal prestación del suministro eléctrico está asegurada por medio de otros equipos del sistema, que suplen el aporte de energía.