Hay un centenar de voluntarios de Córdoba en Río de Janeiro. Colaboran en distintas tareas, como orientar a los peregrinos o ayudar con la seguridad.
Río de Janeiro. Lucen cansados, pero ilusionados y felices porque en pocas horas podrán ver y escuchar el mensaje de Francisco. Saben que será casi imposible, pero la gran mayoría del centenar de voluntarios cordobeses que colaboran en este Encuentro Mundial de la Juventud admite que cumplen esta tarea con un objetivo concreto: ver de cerca, recibir una palmada o un beso del Papa.
Llegaron aquí hace una semana y fueron distribuidos en distintas parroquias de la periferia, en lugares muy alejados del centro. Ayer, algunos aprovecharon la misa en la majestuosa y moderna catedral de San Sebastián para reencontrarse y compartir vivencias.
Los cordobeses, como el resto de los argentinos que llegaron desde otras provincias, arribaron sin conocer el destino donde iban a realizar sus funciones. Están alojados en parroquias, clubes y familias que los recibieron con los brazos abiertos.
Su principal tarea es colaborar con los peregrinos que están arribando en las últimas horas, brindándoles información para manejarse en esta ciudad inabarcable.
Mario Danieli recibió capacitación para colaborar con el cordón de seguridad que rodeará al Papa. Se sorprende de la tranquilidad con la que los jóvenes están viviendo estas jornadas. “La verdad es que estoy sorprendido. Hay mucha paz y confraternidad. Somos miles de jóvenes que estamos compartiendo una experiencia única. Tenía algunos temores porque Río de Janeiro tiene fama de ser muy insegura, pero nada que ver. Los brasileños nos tratan muy bien y a cada momento nos reconocen porque el papa es argentino”.
Belén Castelló, de 22 años, de Villa Belgrano, asiste a la gente en una estación de trenes y coincide en una visión positiva: “Es maravilloso compartir vivencias con gente de todo el mundo. El idioma parece una barrera importante, pero como compartimos tantas cosas juntas, nos entendemos a la perfección. Nuestro grupo es muy unido y todos llegamos hasta aquí para escuchar a Francisco. Sería increíble poder verlo de cerca o tocarlo, pero con escuchar su palabra, nos iremos muy contentos”, indica.
De Ameghino Sur
María Raymond es de barrio Ameghino Sur. Pero ayer estaba a cargo de brindar información en una estación de trenes de Río. Su sueño: “Sería increíble si lo pudiera ver de cerca. Transmite mucha alegría, amor y paz. Los que vinimos soñamos tocar o recibir una caricia de Francisco, aunque eso es imposible”.
Por Twitter, el Papa emitió un mensaje dirigido a los jóvenes que no puedan asistir a las jornadas que se iniciarán hoy
“Los tenemos presentes entre nosotros por medio de nuestra oración”, les dijo.
Fuente: Diario La Voz del Interior